recopilación de materiales para las asignaturas de Educación para la Ciudadanía, Filosofía de 1º de Bachillerato y Psicología
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jueves, 19 de noviembre de 2015
LIBROS RECOMENDADOS. LOS ENGAÑOS DE LA MENTE. S.L. MACKNIK Y S. MARTÍNEZ-CONDE
Cucharas que se doblan sin tocarlas, sillas que desaparecen ante
nuestros ojos... Está claro, los espectáculos de magia juegan con
nuestra mente. Pero ¿cómo? Stephen Macknik y Susana Martínez-Conde han
convencido a un selecto grupo de magos para que les permitan estudiar
algunas de sus técnicas, revelar sus secretos e inves
LIBROS RECOMENDADOS. EL EFECTO LUCIFER. PHILLIP ZIMBARDO (EL EXPERIMENTO DE LA CÁRCEL DE STANDFORD)
¿Somos capaces de lo peor? ¿Por qué una persona buena es capaz de hacer
el mal? Zimbardo, de manera brillante, nos enseña la cara más oscura del
ser humano mostrándonos como esclavos de las fuerzas situacionales.
(Mirín López, Librería de Barcelona C.C. Splau )
¿Qué hace que u
na
buena persona actúe con maldad? ¿Cómo se puede seducir a una persona
moral para que actúe de manera inmoral? ¿Dónde está la línea que separa
el bien del mal y quién corre el peligro de cruzarla? El renombrado
psicólogo social Philip Zimbardo conoce el cómo y la multitud de porqués
de nuestra vulnerabilidad al atractivo que ejerce «el lado oscuro».
jueves, 12 de noviembre de 2015
lunes, 3 de noviembre de 2014
martes, 22 de enero de 2013
PSICOLOGÍA. EL PESO DE NUESTROS GENES
REPORTAJE: PSICOLOGÍA
El peso de nuestros genes
JENNY MOIX
El deterninismo de nuestros genes desentona en nuestra visión de la vida. Aceptar que influyen en cómo somos y lo que hacemos nos ayudará a comprendernos mejor.
Imaginemos que siempre nos ha hecho ilusión estudiar antropología por la universidad a distancia, y de repente lo vemos claro y decidimos matricularnos al día siguiente. Mientras este pensamiento flota por nuestra mente, suena el teléfono. Es un hermano gemelo univitelino (con los mismos genes que nosotros) cuya existencia desconocíamos. Durante la conversación descubrimos estupefactos que nuestro hermano acaba de escoger la misma carrera, se casó en las mismas fechas que nosotros, a su hijo le puso el mismo nombre que nosotros al nuestro y ha votado al mismo partido.
Aunque esta situación es solo hipotética, las increíbles coincidencias que se dan entre gemelos univitelinos adoptados por diferentes familias ¡son del mismo calibre! Y ante este hipotético hecho, Steven Pinker, catedrático y gran experto en la mente humana, arroja una inquietante pregunta: "¿Qué grado de criterio propio tuvo ese nosotros que tomó las decisiones, si el resultado se podría haber predicho de antemano, al menos de forma probabilística, a partir de unos sucesos que ocurrieron en las trompas de Falopio de nuestra madre hace ya bastantes años?".
Nos gusta creer que todos nacemos iguales. Parece más ético e incluso más democrático. Preferimos suponer que nuestro destino depende exclusivamente de lo que hagamos, que somos libres para diseñarlo como queramos. Es una idea más romántica que pensar que nacemos con algunos dados ya tirados. Nos agrada pensar que los bebés son como páginas en blanco. Y en este ramillete de preciosas ideas que decora nuestra mente, el determinismo de nuestros genes desentona.
admitir la determinación genética
"Al explicar la conducta y el pensamiento humanos, la posibilidad de que la herencia desempeñe algún papel tiene aún la capacidad de impresionar" (Steven Pinker)
Una de las pruebas de que a los humanos nos cuesta creer en la determinación de los genes es la feroz crítica de la que son objeto los expertos que la defienden. Un ejemplo lo constituyen Richard Herrnstein y Charles Murray. Ellos publicaron The Bell Curve, donde sostienen que las diferencias en los test de inteligencia entre los estadounidenses negros y blancos se deben no solo a causas ambientales (o sea. al aprendizaje), sino también a diferencias genéticas. Críticas igualmente despiadadas recibió Judith Rich Harris cuando publicó El mito de la educación, donde señala que la personalidad de los niños está configurada tanto por sus genes como por el medio.
Un colectivo a quien también le cuesta admitir las diferencias genéticas, en este caso entre hombres y mujeres, lo constituyen algunas feministas. En algunos casos han llegado a afirmar que todas las diferencias de género, excepto las anatómicas, se deben a los diferentes roles que nos otorga la sociedad.
Las diferencias genéticas entre hombres y mujeres existen, pero eso no puede hacer tambalear nuestro objetivo de igualdad. La inteligencia general es igual en término medio entre los dos sexos, y prácticamente todos los rasgos psicológicos se pueden encontrar en diversos grados entre los miembros de cada uno de ellos. Dicho de otro modo, cualquier generalización sobre 1111 sexo siempre será falsa para muchas personas. Que hombres y mujeres nazcamos con unas tendencias no significa que la educación no nos module. Obviamente, debemos seguir luchando para que niños y niñas reciban una educación no sexista.
Melisa Himer. en el año 2002. realizó un experimento para comprobar las preferencias en cuanto a juguetes de individuos de los dos sexos de muy corta edad. Les puso a su alcance juguetes de marcado sesgo sexista: un camión y una pelota, una muñeca y una sartén. El sexo masculino prefirió el coche y la pelota, mientras el femenino, la muñeca y la sartén Lo más increíble es que los sujetos ¡eran monos!
Son incontables las investigaciones que demuestran que muchas délas diferencias entre hombres y mujeres hunden sus raíces en los genes. No nacemos como una tabla rasa. Salimos del útero materno ya con nuestras tendencias. He aquí un escalofriante ejemplo: Este suceso ocurrió en Estados Unidos en la década de los setenta. El triste protagonista de la historia fue un niño de ocho meses que perdió el pene en una circuncisión mal hecha. Sus padres consultaron al famoso investigador John Money, quien había dicho: "La naturaleza es una estrategia política de quienes están obligados a mantener el statu quo délas diferencias de sexo". Les aconsejó que dejaran que los médicos castraran a su hijo y que le implantaran una vagina artificial. Eso hicieron, y a su "hija" nunca le contaron lo sucedido.
Años más tarde, en un artículo del New Yo rk Times se publicaba que"Brenda" (en realidad, Bruce) avanzaba en su infancia como una auténtica niña. Eso era lo que la sociedad y los mismos padres deseaban creer, pero la verdad era que desde muy pequeña Brenda se sentía un niño atrapado en un cuerpo de niña. Rasgaba los vestidos, rechazaba las muñecas y preteríalas armas, le gustaba jugar con chicóse insistía en orinar de pie. A los 14 años decidió que o bien vivía como un niño, o bien se quitaba la vida. Finalmente, sil padre le contó la verdad. Se sometió a una serie de operaciones para volver a asumir su identidad masculina y hoy está casado con una mujer. La educación no lo es todo.
Cuando hablamos délos rasgos físicos, el peso déla herencia nos parece evidente. En las psicopatologías, la herencia también juega un papel. ¿Cuál es el mejor indicio de que una persona llegará a ser esquizofrénica? Tener un hermano gemelo univitelino que sea esquizofrénico. La misma respuesta la podríamos dar si preguntáramos sobre el autismo, la dislexia, tas depresiones graves, el trastorno bipolar, el trastorno obsesivo compulsivo... Pero, cuidado, esto no significa que si tenemos un gemelo esquizofrénico, lo seremos seguro con el 100% de probabilidades. La genética no nos determina totalmente; siempre el ambiente, lo que vivimos, influye en alto grado.
DETERMINADOS, ¿Hasta dónde?
"Todos los niños vienen al mundo con un palito en la mano, y allí está todo escrito. Es un sorteo que se produce por encima de ti" (Susanna Tamaro)
Loquees más difícilmente digerible es que nuestra felicidad viene también, en algún grado, determinada por la genética. Es una idea que nos parece injusta, casi inmoral. Sabemos que nuestra felicidad depende de cómo miramos y afrontamos las vicisitudes de la vida. Y, por tanto, nuestra personalidad, inteligencia y optimismo juegan un rol decisivo. En los numerosos estudios que se han realizado estudiando gemelos univitelinos adoptados por distintas familias (muchas veces, incluso, de países diferentes) se ha podido comprobar que sus capacidades y características psicológicas se parecen muchísimo más entre ellos que entre hermanos no gemelos educados por los mismos padres. La genética determina, en cierto grado, nuestro carácter.
Las evidencias del peso de los genes en nuestra personalidad no solo proviene de investigaciones realizadas con gemelos univitelinos. Klaus-Peter Lesch, déla Universidad de Würzburg, y su equipo entregaron más de 500 cuestionarios de personalidad a un grupo de voluntarios. Uno de los aspectos evaluados era el rasgo de ansiedad; esto es, si eran personas nerviosas 0 tranquilas. Además analizaron sus genes. Concretamente un gen responsable de transportar la serotonina (un neurotransmisor que juega un papel primordial en la inhibición del enfado). Este gen tiene dos versiones: una larga y otra corta. Lo que observaron fue que los participantes que habían heredado una versión corta eran más nerviosos que los voluntarios que habían recibido de ambos progenitores la versión larga. Este gen determinaba su ansiedad.
De aquí no podemos deducir alegremente que si tenemos esa versión corta no podemos hacer nada para controlar o manejar nuestra ansiedad. Siempre podemos aprender mecanismos compensatorios. Sin embargo, este tipo de descubrimientos debe servirnos para entendernos más. Imaginemos un amigo que nos comenta: "Es que a mí me cuesta mucho más controlar mis nervios que a ti". Nuestro amor propio puede caer en la tentación de pensar que nosotros sabemos calmarnos más porque a lo largo déla vida hemos aprendido a tranquilizarnos mejor que nuestro amigo. Pero ¿y si nos dijeran que nuestro colega ha heredado la versión corta del geny nosotros no? Seguro que nuestro análisis del tema sería diferente.
Entender nuestra naturaleza puede ser de una gran ayuda para comprender nuestras emociones de otra manera.
asumir para comprender
"Antes pensábanlos que nuestro futuro estaba en las estrellas. Ahora sabemos que está en nuestros genes"
(James Watson)
Muchos psicópatas muestran violencia desde la infancia. Son incapaces de empatizar, sentir remordimientos, torturan a los animales, pegan a los demás niños... La mayor parte de los especialistas piensan que existe una clara predisposición genética. La violencia en general, en parte, la tejen los genes. Al escuchar una noticia sobre un adolescente que ha matado a un compañero, de entrada siento una inmensa pena por los padres del niño muerto e inmediatamente después no puedo dejar de pensar en los progenitores del adolescente "asesino". Es típico oir que probablemente estos padres se han despreocupado de sus hijos o que los han mimado demasiado. Y quizá no hayan dado una educación ideal, pero pueden haber sido unos padres tan abnegados como quien dispara las críticas. Si tuviéramos en cuenta que los genes están en nuestras células trabajando cada día, quizá seríamos más compasivos con los otros y con nosotros mismos.
Si asumimos nuestras tendencias genéticas, nuestra mirada hacia la vida se volverá más humana y comprensiva.
Naturaleza Humana
1. PELÍCULAS
- 'Gattaca', de Andrew Niccol.
- 'El abuelo', de José Luis Garci.
- Teniente O'Neil', de Ridley Scott.
2. LIBROS
- 'La tabla rasa. La negación moderna de la naturaleza humana*, de Steven Pinker. Paidós, 2002.
- 'Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus', de John Gray. Grijatbo, 1995-
© EDICIONES B. PAÍS S.L.- Miguel Y usté 40 - 28037 Madrid |Es paña] - Tel. 91 337 0200
PSICOLOGÍA. CÓMO CAMBIAR NUESTRA REALIDAD
Cómo cambiar nuestra realidad
XAVIER GUIX 1 0/01 /2 01 0
Lo dijo José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Pero ¿las circunstancias son algo separado
de nosotros? Lo cierto es que no podemos cambiar los hechos, pero sí la manera en que nos relacionamos
con ellos.
Nos levantamos de buena mañana y mientras nos duchamos, a nuestro alrededor hay todo un mundo que
se mueve. A la vez que nos enjabonamos, otras personas están haciendo cosas, aparentemente
independientes a nosotros. Cuando nos secamos el pelo, alguien está corriendo porque llega tarde al
trabajo, porque ayer salió de fiesta. Otra persona quería subirse a un taxi, pero alguien se le adelantó. Al
salir de casa, pasamos por una cafetería que aún no ha abierto la máquina de café porque el encargado ha
estado un rato discutiendo con su pareja por teléfono. Y salimos apresurados en busca de otra alternativa
cuando escuchamos un frenazo de un taxi que no puede evitar atropellarnos.
Sólo si una de las cosas que sucedían mientras estábamos en la ducha hubiera sido de otra manera, sólo
una, puede ser que el taxi hubiera pasado de largo sin atropellarnos. Incluso puede que ese taxi no
hubiera pasado nunca. Pero siendo como es la vida, un conjunto de contingencias, de causas y efectos, de
incidentes y accidentes, de circunstancias que diría Ortega y Gasset, cabe preguntarse con qué actitud
queremos afrontar esta realidad universal: ¡todo está conectado!
EL TODO Y LAS PARTES
“Para crear una tarta de manzana, primero tienes que crear un universo” (Carl Sagan)
Cuenta David Jou, catedrático de Fisiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, que nuestra
realidad, constituida fundamentalmente por átomos, no existiría si los valores de las constantes físicas,
como la gravitación, la masa del electrón o la interacción nuclear débil, por ejemplo, fueran ligeramente
diferentes de lo que son. Así es como podemos descubrir dos puntos de vista bien distintos: que la vida es
un azar o que el universo y todo lo que existe en él es como debe ser, o sea, que todo está bien.
Ya no caben dudas de que en este mundo todo está interconectado, todo está en relación con todo. Así lo
afirma Lynne McTaggart, periodista especializada en ciencia. “Toda la materia del universo está
conectada en el nivel subatómico a través de una constante danza de intercambios cuánticos de energía.
En el más básico de los niveles, cada uno de nosotros es también un paquete de energía pulsante en
constante interacción con ese mar de energía”.
Siendo así, lo que hacemos y lo que pensamos está influyendo y a la vez es influido por el conjunto de la
existencia. El todo nos afecta y cada uno de nosotros afecta a ese todo, llamémosle universo, sociedad,
país, barrio, familia, relaciones y uno mismo. Eso nos debe hacer pensar si, entre el Yo y la circunstancia,
existe alguna separación.
LA ACTITUD EXISTENCIAL
“Lo que tú evitas sufrir, no lo hagas sufrir a otros” (Epicteto)
Aunque formamos parte de un todo, cada día al levantarnos, no nos encontramos con ese todo, sino con
sus partes, con pequeñas proporciones de vida a las que decidimos prestar atención. Esto significa que
nos convertimos en el observador que da sentido de realidad a nuestras experiencias. Ésa es nuestra
primera responsabilidad. Ésa es la primera decisión: ¿con qué actitud afrontamos la existencia?
Ante ese maremagno caótico de azares, muchas personas escogen el papel de víctima. Ya que el mundo
está lleno de suertes e infortunios, pues ¡qué le vamos a hacer! Entonces la vida se convierte en una barca
que va según sopla el viento y en constante amenaza de deriva. Los victimistas creen que lo que hagan o
dejen de hacer no va a cambiar las cosas y que, lo que tenga que suceder, sucederá, y por supuesto
sucederá siempre lo peor. Ante esta evidencia inamovible, según su punto de vista, no cabe otro remedio
que la queja o la resignación.
Otras personas, en cambio, deciden que la única manera de sobrellevar tanta incertidumbre existencial es
controlándolo todo. No hay mejor manera de quitar incertidumbre que despejar incógnitas, planificar al
detalle y anticipar los movimientos ajenos para evitar sorpresas emocionales. Con tal que todo ocurra
según lo que tienen previsto, los controladores fuerzan las cosas, fuerzan al tiempo, se fuerzan a sí mismas
y fuerzan por desgracia a los demás.
COCREANDO LA REALIDAD
“Maestro, ¿cuál es el secreto de tu serenidad? Entregarme incondicionalmente a lo
inevitable” (pensamiento estoico)
Por suerte nos queda, al menos, una tercera vía: la de hacernos uno con el todo. Es decir, conjugar eso
que llamamos circunstancias con nuestra capacidad creadora. Es cierto que, lo observe o no, ahí fuera
existe un mundo de leyes físicas y de fenómenos intangibles que capto a través de mis sentidos. Pero
también es cierto que quien enseña a los sentidos es el observador, es ese Yo que decide y que piensa y
siente sobre todo lo que le sucede. Por eso las cosas no son como son, sino como somos.
Decía Séneca que la sabiduría radica en saber distinguir correctamente dónde podemos modelar la
realidad para ajustarla a nuestros deseos, de donde debemos aceptar, con tranquilidad, lo inalterable, o
sea, lo que es. Pero aceptar no debe confundirse con resignarse. Si algo nos hace creadores es la
capacidad de transformar las cosas, no de soportarlas. Y no puede haber transformación sin aceptación
previa. Quien más, quien menos ha intentado, sin éxito cambiar la naturaleza de las cosas y a los demás.
Lo intentamos hasta que nos damos cuenta de que, para cocrear, partimos de lo que es y no de lo que
debería ser.
YO SOY MIS CIRCUNSTANCIAS
“El hombre no es hijo de las circunstancias. Las circunstancias son hijas del hombre”
(Benjamin Disraeli)
Cuando Ortega y Gasset acuñó su poderoso aforismo, añadió: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la
salvo a ella no me salvo yo”. A mi modo de ver, nuestro filósofo intuyó que las circunstancias no son algo
que ocurre a pesar del individuo, sino una realidad relacional indivisible. No estamos en el mundo sino
que el mundo está en nosotros.
A menudo hago la siguiente pregunta: ¿aceptas que estás viviendo la vida que has escogido vivir? Mucha
gente cree que no porque algunas decisiones de su vida no las han tomado ellas. Ocurren hechos que sin
duda condicionan nuestra vida, pero nunca la determinan. No podemos cambiar los hechos, pero sí la
manera en que nos relacionamos con ellos.
Si respondemos afirmativamente a la pregunta, eso nos hace responsables, que no culpables, que es otra
historia. Yo soy mis circunstancias porque, de la relación que establezco con ellas, nace una realidad. Y
Yo seré eso y no otra cosa. Lo bueno es que mañana puedo crearlo todo de otra manera. Eso sí, si no lo
creo, no lo veo.
. Películas
‘¿Y tú, qué sabes?’. Dirigida por Mark Vicente, William Arntz y Betsy Chasse
‘Cadena de favores’. Dirigida por Mimi Leder.
11/01/2010 Cómo cambiar nuestra realidad
elpais.com/articulo/portada/…/Tes?pri… 2/3
‘El curioso caso de Benjamin Button’. Dirigida por David Fincher
Libros
El Campo’. Lynne McTaggart. Sirio.
‘Reescribiendo el Génesis’. David Jou. Editorial Destino
‘Meditaciones del Quijote’. Ortega y Gasset.
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
viernes, 30 de noviembre de 2012
PSICOLOGÍA. REDES: NUESTROS PRIMOS HERMANOS LOS BONOBOS
Redes - Nuestros primos hermanos los Bonobos
miércoles, 22 de febrero de 2012
miércoles, 15 de febrero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
martes, 25 de octubre de 2011
domingo, 25 de septiembre de 2011
LIBROS RECOMENDADOS. ESTUPIDEZ EMOCIONAL. PAZ TORRABADELLA.
"No es tan malo que las personas actuemos de modo automático e irracional, antes de saber por qué. lo que es malo es que, posteriormente, neguemos que ha sido así y nos autojustifiquemos". Paz Torrabadella. Estupidez emocional.
martes, 29 de marzo de 2011
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