materiales didácticos
recopilación de materiales para las asignaturas de Educación para la Ciudadanía, Filosofía de 1º de Bachillerato y Psicología
Enlaces interesantes (digo yo)
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- Ciencia. Curiosidades
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- ciudad k. programa muy interesante
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- librería popular
- órbita laika. divulgación científica
- pienso, luego existo. rtve.
- programa redes
- psicología. artículos. álex rovira
- psicología. buena página
- psicología. experimentos
- qué tiempo va a hacer
- REVISTA DIGITAL "OPINNION"
- rutas de senderismo y más. gps
- spotify alternativo
- tengo una pregunta para mí.programa rtve
- tres14
jueves, 11 de enero de 2018
lunes, 16 de octubre de 2017
lunes, 2 de octubre de 2017
martes, 7 de febrero de 2017
FILOSOFÍA. SON MORALMENTE ACEPTABLES LAS MENTIRAS PIADOSAS?
Excelente cortometraje realizado por alumnas de 1º de Bto. sobre el tema de las mentiras piadosas
lunes, 6 de febrero de 2017
lunes, 16 de enero de 2017
ELLOS Y NOSOTROS
ELLOS Y NOSOTROS
Pues sí, me siento superior. Qué quieren que les diga. No me
identifico, para nada, con las élites económicas y políticas de este o
cualquier otro país. Yo no tengo dinero, posesiones, poder, es decir, soy un
“pringado”. ¡Que gran honor! No ser una persona de éxito, un triunfador, un
“winner”. Mejor así. Sí, me he vuelto loco.
Vosotros no tenéis lo que tenemos nosotros: la felicidad, la
independencia, la libertad, la autonomía, el ser uno mismo. Ese saber vivir
–hasta donde se puede- que nos permite estar medianamente –o mucho- satisfechos
aunque esa pretensión nunca acabe. Pero tampoco sufrimos en exceso. No buscamos
como único fin lo que simplemente debería ser un medio: tener. No necesitamos
ocupar ese vacío existencial con cosas. No nos sentimos interiormente
miserables. Y para ello no necesitamos hacer miserables a otros. Nos basta con
realizar la tarea, el quehacer –que diría Ortega- más importante en nosotros:
nuestra vida. Solo la nuestra, y no
necesitamos destrozar la de otro para ello. Solo ocuparnos de nuestra vida y de
nuestra circunstancia, ambas indisolubles partes del yo. Algo tan simple y tan grandioso como estar a
gusto con uno mismo. Ahora lo llaman autoestima o, como se decía antes, amor
propio. Pensar en nosotros y lo que nos importa para superarnos, mejorarnos,
vivir. Estar por encima de lo que algunos digan maliciosamente, por encima de
vuestra mezquindad, mediocridad y complejidades de inferioridad. Tendréis
dinero pero os falta lo más vital.
Ya sé, diréis que me autoengaño, que me consuelo ante mi
vida fracasada. Que no tener dinero y poder es ser un fracasado. La gente no te
“respeta” tanto. “A ti lo que te pasa es que tienes envidia”. En la antigüedad era mejor ser dios que
mortal. Pero algunos piensan que no era así porque los dioses envidiaban a los
humanos. Sí. Envidiaban nuestra mortalidad. Nosotros vivimos; ellos solo
“existen”. Vivir es sinónimo de cambio. Los dioses no pueden cambiar. Han sido,
son y serán siempre ya todo. Su venganza consistía en hacernos sufrir. Seres
inferiores. Los ricos no viven, simplemente van sufriendo por un deseo jamás
satisfecho. Acomplejados, no empáticos (antipáticos, etimológicamente
hablando). Enfermos, su “pathos”, sus emociones están desequilibradas. Algunos
hasta psicópatas (“pathos” otra vez).
¿Cómo conseguir esa falta de humanidad? Con lo que se pueda comprar, con
cosas pero no saben hacerlo con relaciones humanas saludables. Han dejado a las
personas por debajo. No te hacen rico y poderoso. Más bien son un estorbo.
Sí, mandáis. Decidís cómo hemos de vivir los demás. Decidís
las leyes aunque nos hagáis creer que lo hacemos nosotros. Qué pensar, qué
comprar, cómo vivir, qué metas tener, qué es lo correcto. Pero algunos
resistimos. O eso creemos. Y ese placer de desmarcarse, de miraros con ironía y
aires de superioridad no se puede comprar. Es un privilegio irrenunciable e
inconquistable. Jamás nos lo arrebataréis. Sabemos disfrutar de lo que J.M.
Serrat llamó “aquéllas pequeñas cosas”, esas cosas para las cuales estáis
completamente ciegos y no podréis pagar ninguna “operación” que os las permita
ver. Pobres desgraciados.
Para que no digáis –que me importa poco- que soy un clasista
decir que está claro que hay gente no rica que también es así. Mezquinos,
mediocres, envidiosos, insatisfechos. Solo que no han conseguido ser ricos y
poderosos. Esos sí son unos fracasados por partida doble.
Así que ya basta de sentirnos mal –al que le pase-.
Digámoslo a los cuatro vientos: somos mejores. Sin complejos. No es
discriminación: es una realidad. No es soberbia, no es falta de humildad. Ese
es un invento de los poderosos para que no se te ocurriera compararte con
ellos. Ya está bien. ¿Qué tiene de malo sentirte orgulloso de lo que sí eres?
Sí serías un fanfarrón si lo hicieses con lo que no tienes o eres. El orgullo
de ser buena persona. Sí. Ya está bien de que cuando oímos lo de “buena
persona” parezca algo ridículo. Para Platón llegar a conseguir ser buena
persona, saber lo que es el Bien, era la cima más alta para la inteligencia. El
mayor reto.
Resistamos al presión social, a la ideología del “number
one”, al sueño americano, al winner frente al looser. Sí, número uno pero no en
la lista Forbes. Número uno donde muchos
pueden ser el número uno. No es exclusivo. No necesito números dos, tres para
yo ser el número uno porque me comparo conmigo y no necesito negar para
afirmarme yo como hacen los nacionalismos. Sin necesidad de distinguirme, sin
necesidad de aceptación, sin necesidad de buscar la felicidad en la compra
interminable de cosas, consumismo que hace ricos a esos miserables.
Somos poderosos. Tenemos el poder real, no ese poder que da
el dinero. Tenemos el poder de ser señores de nosotros mismos. ¡No nos dejemos vencer! Somos mejores, sin
duda. ¡Pobres poderosos que solo tienen poder! Lástima.
lunes, 9 de enero de 2017
viernes, 2 de diciembre de 2016
martes, 29 de noviembre de 2016
LIBROS RECOMENDADOS. LA DOCTRINA DEL SHOCK. NAOMI KLEIN
La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia, desde Sudáfrica hasta Canadá la implantación del libre mercado responde a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como «capitalismo del desastre».Tras una investigación de cuatro años, Klein explora el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.Klein demuestra que el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad. Lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras forma de shock no tan metafóricas: el golpe de la prra de los policías, las torturas con electroshocks o la picana en las celdas de las cárceles.En este relato apasionante, narrado con pulso firme, Klein repasa la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S al 11-M, para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.
jueves, 24 de noviembre de 2016
miércoles, 16 de noviembre de 2016
martes, 15 de noviembre de 2016
VALORES ÉTICOS. VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LAS REDES SOCIALES
viernes, 11 de noviembre de 2016
VALORES ÉTICOS. CAMINO A LA ESCUELA
Trabajos realizados por los alumnos y alumnas de 2º de ESO sobre las dificultades que tienen los chicos y chicas de algunos países para poder ir a la escuela y aún así lo hacen con ilusión y esperanza.
viernes, 16 de septiembre de 2016
viernes, 9 de septiembre de 2016
jueves, 7 de abril de 2016
¿Qué pasaría si la Tierra fuera plana? (1ª Parte)

¿Qué pasaría si la Tierra fuera plana? (1ª Parte): Hace unos días me llegó un e-mail de un tal “Dani .” (así tal cual) que preguntaba: ¿Qué pasaría si la Tierra fuese plana? Como mientras escribía la entrada he visto que el asunto se es…
FILOSOFÍA. ¿Qué pasaría si la Tierra fuera plana? (2ª Parte)
¿Qué pasaría si la Tierra fuera plana? (2ª Parte): Es posible que estas últimas semanas os hayáis topado con la “polémica” absurda del rapero que dice que la Tierra es plana y la respuesta del astrofísico Neil DeGrasse Tyson. Además, ha…
miércoles, 6 de abril de 2016
viernes, 1 de abril de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
viernes, 26 de febrero de 2016
lunes, 22 de febrero de 2016
FILOSOFÍA. LENGUAJE. El código de la Amazonia: La gramática de la felicidad
Una tribu amazónica que no tiene números ni palabras para el pasado y el futuro
jueves, 18 de febrero de 2016
REVISTA DIGITAL "OPINNION"
Revista digital que cultiva la opinión, instrumento de reflexión. Pincha en el link:
http://www.opinnion.es/
http://www.opinnion.es/
jueves, 28 de enero de 2016
miércoles, 27 de enero de 2016
FILOSOFÍA. VIDEOJUEGO PARA COLABORAR CON LA CIENCIA
Se trata de jugar en esta página durante, al menos, media hora y así colaborar con proyectos científicos: clasificar estrellas y otros proyectos
LINK:
https://www.zooniverse.org/
LINK:
https://www.zooniverse.org/
jueves, 19 de noviembre de 2015
LIBROS RECOMENDADOS. EL PELIGRO DE CREER. LUIS ALFONSO GÁMEZ
Bulos, falsas creencias, medicina alternativa... La
desinformación sigue campando a sus anchas en
un mundo en el que la aparente verosimilitud
parece seguir ganándole la batalla a la razón y a
la ciencia en muchos casos. Lo irracional sigue
siendo demasiado atractivo (¿a quién no le gustaría
poder comunicarse con el M
ás Allá o poder
anticipar el futuro?) y hace que dejemos a un lado
el pensamiento crítico y nos dejemos llevar.
Y eso es tremendamente peligroso. Engañarnos,
o que nos engañen, puede poner en riesgo nuestra
salud, nuestras finanzas, nuestro bienestar e incluso
nuestra propia vida (piensa en un genio como Steve
Jobs y en como su fe en supuestas terapias milagrosas
le hizo perder un tiempo precioso en su
lucha contra el cáncer). Detrás de cualquier esquina
acecha todo tipo de estafadores dispuestos
a sacar partido de nuestros momentos de debilidad
y aprovecharse de nuestra ingenuidad o de nuestra
tendencia a querer creer
LIBROS RECOMENDADOS. EJEMPLARIDAD PÚBLICA. JAVIER GOMÁ
«Con el título Ejemplaridad pública, Gomá anuncia su próximo libro, que
conjeturo tan sugerente, penetrante y seriamente pensado como los
anteriores, sin merma de la estimulante juvenilidad de su pensamiento.»
Javier Muguerza, Babelia «Un hombre cuya formación lo convierte en una
espléndida rareza dentro d
el
ámbito del nuevo pensamiento español.» ABC «Un pensador en alza.» El
MundoEl autor es Premio Nacional de Ensayo, y el lanzamiento de este
libro contará con una amplia cobertura de ámbito nacional.La
responsabilidad del ejemplo concierne a todos los hombres por igual,
pues vivimos en una red de influencias mutuas de la que no podemos
escapar. Pero es indudable que esa responsabilidad pesa especialmente en
las personas públicas. La nueva ejemplaridad que propone Gomá
constituye al hombre en ciudadano, es fuente de moralidad social y
favorece la democracia
LIBROS RECOMENDADOS. CRÓNICAS MARCIANAS. RAY BRADBURY
Ediciones Minotauro cumple 60 años y lo celebramos con esta edición
especial del primer libro que publicamos, en agosto de 1955: Crónicas
Marcianas, de Ray Bradbury.
Esta colección de relatos recoge la crónica de la colonización de Marte
por parte de una humanidad que huye de un mundo al borde de la
destrucción. Los colo
nos
llevan consigo sus deseos más íntimos y el sueño de reproducir en el
Planeta Rojo una civilización de perritos calientes, cómodos sofás y
limonada en el porche al atardecer.
Pero su equipaje incluye también los miedos ancestrales, que se traducen
en odio a lo diferente, y las enfermedades que diezmarán a los
marcianos.
Conforme a su concepción de lo que debe ser la ciencia ficción, Bradbury
se traslada al futuro para iluminar el presente y explorar la
naturaleza humana
LIBROS RECOMENDADOS. MATAR A UN RUISEÑOR. HARPER LEE
«Disparad a todos los arrendajos azules que queráis, si podéis
acertarles, pero recordad que es un pecado matar a un ruiseñor».
Este es el consejo que da a sus hijos un abogado que está defendiendo al
verdadero ruiseñor del clásico de Harper Lee: un hombre de color
acusado de violar a una joven blanca. Desde la mirada de
Jem y Scout Finch, Harper Lee explora con humor y una honestidad
insobornable la actitud irracional que en cuestiones de raza y clase
social tenían los adultos del Sur profundo en los años treinta. La
conciencia de una ciudad impregnada de prejuicios, violencia e
hipocresía se enfrenta con la fortaleza y el heroísmo silencioso de un
hombre que lucha por la justicia.
Matar a un ruiseñor, galardonado con múltiples reconocimientos desde su
publicación original en 1960, se presenta ahora en una nueva traducción.
Esta novela ganadora del Premio Pulitzer ha sido traducida a más de
cuarenta idiomas, ha vendido más de cuarenta millones de ejemplares en
todo el mundo y ha dado lugar a una popular película
LIBROS RECOMENDADOS. NUEVA VISITA A UN MUNDO FELIZ. A. HUXLEY
Un mundo feliz es posiblemente la novela más leída de Huxley, y su
influencia es evidente tanto en buena parte de la novela de ciencia
ficción de calidad como en las novelas filosóficas. Presenta un mundo en
el que el Estado controla hasta el más mínimo detalle de la vida de los
individuos, a los que mantiene en una ignoran
cia,
producto de un depurado lavado de cerebro. Nueva visita a un mundo
feliz es la obra que años después escribió Husley analizando su propia
novela y juzgando en qué se había equivocado y, sobre todo, en qué había
acertado al detectar tendencias sociales y políticas que amenazaban a
la cultura humanística y a la libertad del ser humano. Dos textos que se
complementan y enriquecen mutuamente, además de una invitación a la
reflexión sobre el destino de la humanidad.
LIBROS RECOMENDADOS. LOS ENGAÑOS DE LA MENTE. S.L. MACKNIK Y S. MARTÍNEZ-CONDE
Cucharas que se doblan sin tocarlas, sillas que desaparecen ante
nuestros ojos... Está claro, los espectáculos de magia juegan con
nuestra mente. Pero ¿cómo? Stephen Macknik y Susana Martínez-Conde han
convencido a un selecto grupo de magos para que les permitan estudiar
algunas de sus técnicas, revelar sus secretos e inves
tigar las implicaciones de sus descubrimientos en el campo de la neurociencia.
«Un libro sobre la magia del cerebro que nos ayuda a entender el teatro de la vida.»
LIBROS RECOMENDADOS. EL EFECTO LUCIFER. PHILLIP ZIMBARDO (EL EXPERIMENTO DE LA CÁRCEL DE STANDFORD)
¿Somos capaces de lo peor? ¿Por qué una persona buena es capaz de hacer
el mal? Zimbardo, de manera brillante, nos enseña la cara más oscura del
ser humano mostrándonos como esclavos de las fuerzas situacionales”.
(Mirín López, Librería de Barcelona C.C. Splau )
¿Qué hace que u
na
buena persona actúe con maldad? ¿Cómo se puede seducir a una persona
moral para que actúe de manera inmoral? ¿Dónde está la línea que separa
el bien del mal y quién corre el peligro de cruzarla? El renombrado
psicólogo social Philip Zimbardo conoce el cómo y la multitud de porqués
de nuestra vulnerabilidad al atractivo que ejerce «el lado oscuro».
jueves, 12 de noviembre de 2015
jueves, 5 de noviembre de 2015
FILOSOFÍA. PSEUDOCIENCIA. EL ARCHIVO DEL MISTERIO. ÓRBITA LAIKA. EL REIKI
PINCHA EN EL ENLACE:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/orbita-laika/orbita-laika-05-archivo-del-misterio/3308668/
FILOSOFÍA. PSEUDOCIENCIAS. EL ARCHIVO DEL MISTERIO. ÓRBITA LAIKA. TERAPIAS ALTERNATIVAS
http://www.rtve.es/alacarta/videos/orbita-laika/orbita-laika-07-archivo-del-misterio/3322893/
lunes, 26 de octubre de 2015
FILOSOFÍA. DISCURSO EMILIO LLEDÓ, PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS 2015
PINCHA EN EL LINK:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/premios-principes-de-asturias/premios-princesa-discurso-lledo-231015/3332852/
http://www.rtve.es/alacarta/videos/premios-principes-de-asturias/premios-princesa-discurso-lledo-231015/3332852/
miércoles, 14 de octubre de 2015
viernes, 9 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
jueves, 24 de septiembre de 2015
FILOSOFÍA. El pecado político de querer ser como Dios (Andrés Carmona)
“La serpiente era el más astuto de todos los
animales del campo que Yahveh Dios había hecho. Y dijo a la mujer: «¿Cómo es
que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?». Respondió
la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis
de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.». Replicó la serpiente a la
mujer: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día
en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses,
conocedores del bien y del mal». Y como viese la mujer que el árbol era
bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó
de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió. (…) A
la mujer le dijo [Dios]: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos:
con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te
dominará». Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido
del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu
causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas
y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu
rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado.
Porque eres polvo y al polvo tornarás»”. (Génesis, 3: 1-6, 16-19).
El mito del pecado original es
uno de los mitos fundacionales de las tres religiones del Libro (judaísmo,
cristianismo e islam). En él se narra cuál fue ese pecado original y sus
consecuencias. El pecado, desobedecer
la orden de Dios: “Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier
árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal
no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.» (Génesis 2,
16-17). Las consecuencias: el dolor y el sufrimiento. Para los hombres,
trabajar fatigosamente para poder comer. Para las mujeres, parir con dolor.
El pensamiento conservador ha
hecho de este mito una ley natural sancionada de modo divino: el trabajo debe ser duro y es el precio a pagar por la comida. Pablo de
Tarso lo recuerda: “Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” (2
Tesalonicenses 3, 10). De ahí a considerar la pereza como un vicio moral y un pecado capital hay un paso. Así
como a considerar el sufrimiento como
algo natural e irremediable, e incluso como una prueba divina, que hay que aceptar con resignación e incluso con cierta satisfacción. Por otro lado,
resulta lógico en este esquema la condena
de todo tipo de hedonismo o
filosofía que aspire al placer, al ocio
o a liberarse del dolor y el suplicio. Supondría una manera de querer
escapar al designio divino y a la maldición que debe acompañar al ser humano
todos los días de su vida.
En cuanto al pecado en sí, nótese que consiste en querer ser como Dios. Es decir, en rebelarse desde el estado dependiente y subordinado de criatura al
estado independiente y horizontal de ser dioses. Si Adán y Eva fueran dioses,
eso les colocaría a la misma altura de
Dios y podrían mirarle cara a cara y tratarle de tú a tú en un plano de
igualdad. Supondría salir del orden de
la ley natural o divina para ponerse en el plano divino de creadores de esa
ley: en vez de estar sometidos a ella, ser sus controladores. En vez de estar sometidos a una ley
preestablecida del bien y del mal, de lo que es correcto e incorrecto,
permitido y prohibido, colocarse en
una situación de creadores de esa ley y
poder decidir por sí mismos ese bien y mal: poder decidir de forma libre y
autónoma el qué queremos sin someterse a la voluntad de otro (de Dios). Que no
es sino otros de los pecados capitales: el
orgullo y la soberbia. Lo contrario, la virtud, sería someterse a la ley
divina o natural, aceptarla tal cual está establecida, y acomodarse a ella sin
rechistar ni querer enmendarla. Como también dice Pablo de Tarso: “¡Oh hombre!
Pero ¿quién eres tú para pedir cuentas a Dios? ¿Acaso la pieza de barro dirá a
quien la modeló: «por qué me hiciste así»? O ¿es que el
alfarero no es dueño de hacer de una misma masa unas vasijas para usos nobles y
otras para usos despreciables?” (Romanos 9, 20-21).
Es interesante notar que este mito está
relacionado, a su vez, con el mito precedente: el mito del Edén o
del Paraíso perdido. Adán y Eva eran
“felices” en el estado de “inocencia” previo al pecado original.
Entrecomillo porque se trataba de una felicidad
basada en la ignorancia, pues no
otra cosa era esa inocencia: se supone que antes de querer ser como dioses todo
iba bien, que no había dolor ni sufrimiento. Pero al querer ser como Dios y
decidir por sí mismos aparecieron los males como consecuencia. Es decir, de no
haber querido ser como dioses, y haberse sometido de forma acrítica a la ley
divina o natural, todo habría ido bien.
Otro mito parecido, pero de la cultura
griega, es el mito de Prometeo. En él, el papel de serpiente está
representado por el propio Prometeo, el titán amigo de la humanidad y enemigo
de los dioses, especialmente de Zeus, al que engaña varias veces en beneficio
de los mortales. En una de ellas, Prometeo roba el fuego a los dioses y se lo regala
a los seres humanos, de forma que
estos ya no depende de la gracia divina
para poder servirse de él. Por esto, Zeus lo condena a que lo encadenen en el
Cáucaso a donde todos los días un águila acude a comerse su hígado que, como es
inmortal, se le regenera de un día para otro y así su agonía se hace eterna. En
cuanto a la humanidad, Zeus crea a una
mujer, Pandora, la cual lleva consigo un ánfora con todos los males y que,
al abrirla, condena a los seres humanos al dolor y al sufrimiento.
Como vemos, en ambos mitos los seres humanos dependen de los dioses y cometen el mismo
pecado de acceder al conocimiento: saber cómo son las cosas y manejarlas,
es decir, ser como dioses. Y en los dos, al obtener ese conocimiento vienen los
males y las desgracias.
Podemos decir que la humanidad se ha dejado
llevar por dos formas de entender estos mitos: por un lado, el pensamiento
conservador que reniega de la
ciencia y la tecnología como formas del pecado original y causas de
calamidades. Es el pensamiento de que más
vale no saber, ni mucho menos intervenir. Que lo mejor es dejar las cosas como están y apañarnos
con lo que hay, siendo humildes y modestos, reconociendo nuestro lugar en
el mundo y, sobre todo, sin querer ser como Dios. El otro tipo de pensamiento
es el radicalmente opuesto, es el pensamiento prometeico o progresista.
No solo es un pensamiento ateo sino impío: irreverente hacia los
dioses. Los desdeña, los desafía. Se
opone y se rebela a ellos porque quiere ser como ellos: quiere conocerlo todo, saberlo todo, y cambiarlo
todo. Se rebela contra los dioses porque quiere ser como Dios: ser
omnisciente y omnipotente como él.
Este pensamiento
prometeico y pecaminoso es progresista porque está convencido de que la humanidad, por sí sola y sin ayuda
de Dios (e incluso en contra de él) es capaz de avanzar y mejorarse a sí misma gracias
a la ciencia (al conocimiento) y a la
tecnología (la aplicación de ese conocimiento). Progresismo viene de
progreso, de ir de lo peor a lo mejor, significa mejorar, perfeccionar. El
conservadurismo es lo inverso: el mito del pecado original y del Edén perdido
son incompatibles con el progreso. No se puede ir a mejor porque la humanidad
ya estuvo en ese estado de perfección que era el Edén perdido. Y desde luego
que la ciencia y la tecnología no nos hacen mejores sino que nos alejan más de
ese estado de inocencia (ignorancia) ya que ellas fueron la causa de la caída.
Cualquier cambio es a peor porque nos aleja del estado originario: si partimos
de lo mejor, cualquier cambio es a peor.
El progresismo ha intentado retar a los
dioses y mostrar que puede apañárselas bastante bien por sí mismo. Incluso más:
que puede escapar a sus castigos y maldiciones. Especialmente el dolor y el
sufrimiento. La ciencia y la tecnología
no han hecho otra cosa que combatir las maldiciones divinas. El
conocimiento científico de la realidad nos ha permitido tecnologías que nos
liberan progresivamente del trabajo más penoso (del sudor de la frente)
mediante la automatización y la robotización. Y gracias a la medicina
científica y las tecnologías en el ámbito de la salud, hemos reducido a límites
mínimos la mortalidad infantil y hemos aumentado la esperanza de vida. En unos
siglos, hemos pasado de un escenario “natural” en el que la población se
mantenía reducida con una alta mortalidad infantil y un máximo de 40 años, a
otro más “artificial” en que la población se multiplica exponencialmente y la
gente espera vivir más de los 80 años. Y donde los seres humanos pueden hacer
cosas que se pensaban que eran exclusiva de dioses: volar, viajar a distancias
inmensas, desplazarse a velocidades increíbles, explorar los cielos y el
subsuelo, escudriñar lo inmensamente grande (las galaxias) y lo inmensamente
pequeño (los átomos), controlar y erradicar las enfermedades, prever y reducir
el impacto de las calamidades naturales (terremotos, inundaciones…).
Poco a poco hemos ido comiendo de más y más
árboles de la ciencia y robándoles más fuego a los dioses, expulsándoles así de
más y más dominios e independizándonos de ellos. Podemos explicarnos los cielos
sin ellos perfectamente, de eso se ocupó la revolución científica desde
Copérnico y Galileo. Sabemos explicarnos la vida como un fenómeno material más:
de eso trató la química orgánica. Comprendemos el origen del universo y del ser
humano como una especie evolucionada y en evolución. Y las neurociencias, al
estudiar el cerebro, están eliminando el último mito que quedaba: el del alma y
la espiritualidad. Al mismo tiempo, las biotecnologías están echando a los
dioses de lo que antes era su reino absoluto sobre el control de la vida:
comprendemos la química orgánica y la genética. Y somos capaces de intervenir
en los genes y mejorar la especie humana.
Las biotecnologías son el último pecado al que por ahora se ha
atrevido el progresismo prometeico e impío. Biotecnologías que nos permiten
intervenir en lo que hasta ahora era el dominio inexpugnable de Dios o la
naturaleza. Podemos cambiar genes,
combinarlos, crear especies y organismos nuevos, clonarlos, mejorarlos. Podemos
ser como Dios.
Frente a las biotecnologías y en su contra se
alza el pensamiento conservador en dos formas distintas. Una es la
tradicionalmente religiosa que tal cual califica la manipulación genética del pecado de querer ser dioses. Otra es el pensamiento naturalista o ecolátrico,
de ecolatría: religión consistente en adorar a la naturaleza como
si fuera un dios. Es la forma de religión subyacente a ciertos
planteamientos “ecologistas” (autocalificados como tales, porque la Ecología
como tal es una ciencia que no tiene nada que ver) que al típico estilo agorero
y pesimista “profetiza” desastres y
calamidades por jugar a ser dioses con la diosa naturaleza en vez de adorarla y
obedecerla con un estilo de vida más humilde y “natural”. Y que, por supuesto,
se opone rotundamente a las biotecnologías y tecnologías de mejora genética.
Para ellos, Frankenstein no
es solo una novela sino una premonición: la humanidad caerá víctima de su soberbia y de la creación de sus
propios monstruos. Los alimentos
cada vez serán más tóxicos por transgénicos, el aire más irrespirable
por los chemstrail, y en el agua pulularán peces de tres ojos por
los vertidos nucleares del señor Montgomery Burns. Ejércitos de hítleres clonados someterán a la humanidad a la
esclavitud. Entonces nos acordaremos de aquellos profetas que vivían de acuerdo
a la naturaleza, con sus gafa-pastas totalmente naturales recién cogidas de los
árboles, y resonarán sus palabras en nuestras conciencias: “¡Principio de
precaución, principio de precaución…!”.
Es curioso constatar, con perspectiva
histórica, que cada vez que ha habido un
avance científico o tecnológico importante, ya sea la agricultura, la
escritura, la imprenta, la máquina de vapor, el ferrocarril, la electricidad,
los coches, los aviones, internet o las biotecnologías, la que sea, siempre ha habido agoreros que han profetizado
en su contra. Que han dicho: hasta aquí sí, pero no más. Quitando a
primitivistas que plantean volver literalmente al “paraíso perdido” de los
cazadores-recolectores, los agoreros de hoy en día no plantean ir hacia detrás,
sino no avanzar hacia adelante. Consideran que, casualmente, la humanidad de su
generación ya ha llegado al límite donde razonablemente se podía llegar en
ciencia y tecnología y que hay que parar ya, justo en este momento. Que la
generación justo anterior todavía no había llegado al máximo pero que ya no es
bueno ir a más. Es decir, cada generación de agoreros ve bien las tecnologías
que ella misma sabe manejar, pero piensa que las novedosas serán las que nos
lleven al desastre. En su día fue el ferrocarril, que decían que acabaría con
los sembrados y los alimentos, y ahora los mismos que claman contra los
organismos transgénicos alaban el ferrocarril como medio de transporte limpio y
sostenible. Estoy seguro que los agoreros de dentro de cien años vociferarán
contra otras cosas, pero que estimarán como algo natural la manipulación y la
mejora genética que para ellos será tan normal como para nosotros internet (o a
lo mejor el avance ha sido tan grande que las valorarán como nosotros hoy día
al telégrafo).
Hubo un tiempo que la izquierda era
progresista: atea, impía e irreverente con la religión y la naturaleza. En vez
de agachar la cabeza ante dioses y leyes la erguía orgullosa, aún a riesgo de
que se la cortaran, y les miraba cara a cara. Frente al desconocimiento y el
fracaso no decía: “Solo Dios sabe, eso no me corresponde, eso es mejor no saber
ni tocar”. Al revés, decía: “Todavía no lo sé, pero lo sabré; aún no puedo
dominarlo, pero lo dominaré”. De esta forma, la izquierda abrazó la causa
revolucionaria de la Ilustración, la ciencia y la tecnología. Leer a Marx o a
Bakunin son ejemplos de este tipo de izquierda progresista y revolucionaria.
Hoy día florece otra izquierda. Una que ha
rechazado el progresismo y a Prometeo, y ha abrazado el romanticismo y el mito
del Edén y del pecado original. Que adora a Dios en forma de Naturaleza y le
presenta su pío respeto sin querer ser como Ella. Que prefiere que los niños
mueran de difteria en el primer mundo, o de difteria, polio y malaria en el
tercero, antes que hacer algo tan antinatural como vacunarlos. Que prefiere que
los agricultores pobres pierdan cosechas enteras antes que modificar
genéticamente el grano para hacerlo resistente a plagas. Que prefiere “salvar”
a células-madres antes que investigar con ellas para salvar (sin comillas) a personas reales. Que prefiere hablar de
espiritualidad en vez de laicismo.
Este giro anti-ilustrado y anti-progresista
de cierta izquierda, la izquierda posmoderna y new age, deja la
ciencia y la tecnología totalmente a merced del neoliberalismo, de forma tal
que parece que defender los avances y progresos científicos y tecnológicos es
ser de derechas o que lo “progre” es ser ¡anti-progreso! De todas formas,
esperemos que esta moda posmoderna, new agey hippie-guay pase
pronto en la izquierda y las aguas vuelvan a su cauce ateo y prometeico, aunque
a algunos ya se nos está haciendo demasiado pesada esta moda tan estúpida.
Andrés Carmona Campo. Licenciado en Filosofía y Antropología
Social y Cultural. Profesor de Filosofía en un Instituto de Enseñanza
Secundaria.
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